Caricias aprendidas


A veces a uno le dan ganas de gritar: "¡Estamos hartos de que la Literatura entre por los ojos!". Ese debería ser el lema de este blog. Porque a pesar de que gran número de carátulas acierten con su objetivo, muchas otras se vuelven insuficientes para lograr mostrar con absoluta certeza el real valor de un libro. Es decir, muchas logran condensar la idea general, además de reimpulsarlo y convertirlo en un objeto atractivo -para quien aún no lo han leído- e incluso complementarlo y, en el mejor de los casos, resignificarlo -para los que ya cumplieron la tarea-. Pero algunas carátulas parecen cohibirse ante la aplastante verdad del libro que presentan. Se sienten menos, pero no reparan en su limitación. Muestran una discreta modestia. En algunos casos, una humildad casi elegante. Ese es el caso de Crisis Respiratoria, de Sussane Noltenius (Estruendomudo 2006), sin duda uno de los libros de mejor factura publicados en lo que va del año: breves historias de personajes aparentemente pasivos y resignados a los rutinarios y reconocibles ambientes de la clase alta peruana, pero que llevan dentro de ellos la semilla de una duda tristemente letal, la de una ansiedad por recobrar lo que en ya en una edad madura se va alejando sin remedio. Ansias de juventud, refugio en la lectura, búsqueda de nuevas vidas aunque sea escritas, vértigo ante el panorama cada vez más desolador que ofrece la vida cuando las decisiones han sido tomadas. Esa insatisfacción espinosa recorre la mente de aquellos personajes que buscan desesperadamente en su mundo interior un escape a los parámetros que aquella clase alta les impone.


Sin embargo, no es este un libro sobre los "aparentes" problemas de la gente "bien". Nada más lejano. De allí que crea que la carátula se hace insuficiente. Incluso tendenciosa. Me explico. La portada ofrece el retrato de una mujer, aparentemente joven y bella, cuya minifalda y polito a la moda obliga a pensar que se trata de una persona de clase alta, y cuya mirada perdida, así como el recogimiento de las largas piernas, la muestran en una actitud introspectiva. Quizás la supuesta crisis. La imagen es ciertamente hermosa y los colores convierten a esta carátula en una de las mejores de la colección -si no en la mejor-. Pero es cierto también que al preferir una pintura como aquella, se deja de lado aspectos importantes del libro. Lo digo porque aquellos zapatos, así como la posición de las piernas (sí, lo lamento, pero a mí sí me ocurre), distraen la atención del lector del conflicto de la mujer ensimismada en la labor de explorarse a sí misma, que creo que es el hallazgo del libro. En el caso de Crisis respiratoria, aquel contexto de reuniones en casa de balnearios, funciones de ópera y demás -representados por aquella vestimenta tan notoriamente perteneciente a dicha esfera-, es solo un marco, un escenario más, se convierte en una circunstancia cualquiera. El real valor de estas historias radica en esa mirada extraviada, persistentemente detallista, que renueva la visión de los personajes y los obliga a reconocer sus propias debilidades, sus fisuras sentimentales. La fuga de sus sentimientos y la huida inexorable del pasado. Esa mirada perdida de la mujer en la carátula es una mirada a las crisis interiores, al resquebrajamiento íntimo, y nos fuerza a observar hasta el hartazgo aquel mundo donde uno de aquellos personajes se cuestiona con atemorizante honestidad: La presión de sus labios sobre los míos, las miradas de pertenencia, las caricias aprendidas. ¿Será eso el amor?


Yo no sé qué responder. A mí me gusta la carátula.

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3 comentarios:

QUARK dijo...

Muy buen post, Page. A mí también me gusta la carátula, pero lamentablemente hasta ahora no he leído el libro, salvo unos fragmentos por ahí.

CARLOS dijo...

La artista que pintó el cuadro reproducido en la carátula del libro de Susanne Noltenius es Natalia Iguíñiz.

medea dijo...

A mi más bien me dan ganas de gritar que sí quiero que me entren los libros por los ojos. Que las portadas sean acertadas, que sean atractivas, que tengan sentido y sean inspiradas. Que me aporten un extra a mi lectura y que, porqué no, representen más el concepto del autor que el de la editorial.

Seguiré leyendo por acá, me encantó este blog.